¿Os imagináis a un Marussia o a un Caterham en el podio de un gran premio? Pues algo parecido sucedió con el equipo Leyton House Racing en el GP de Francia de 1990.
Sus dos coches ni siquiera habían logrado clasificarse para el anterior GP, disputado en México. Hay que decir que en esos años la parrilla estaba limitada a 26 monoplazas, por lo que los equipos más pequeños tenían que realizar una sesión de pre-calificación que daba derecho a disputar la calificación y la carrera del domingo.
Sin embargo, todo estaba a punto de cambiar, ya que el por entonces diseñador del equipo Leyton , un tal Adrian Newey, había descubierto el problema que aquejaba al monoplaza: los números que ofrecía el túnel de viento no se correspondían con la realidad; motivo por el cual el diseño del difusor del CG901 se había realizado de manera demasiado agresiva, haciendo que éste funcionase de manera equivocada y afectando a toda la aerodinámica del coche.
Para el siguiente GP, disputado en el circuito francés de Paul Ricard, Newey trajo un gran paquete de mejoras (con difusor, fondo plano y pontones completamente revisados), casi podríamos decir que un nuevo CG901. ¿Y cuál fue el resultado? Pues el que veis a continuación...
Favorecido por estas mejoras y por su estrategia sin paradas en boxes (algo totalmente impensable hoy en día con los Pirelli), su piloto Iván Capelli fue ganando posiciones a medida que sus rivales paraban en boxes hasta situarse líder. Y de no haber sido por el desprendimiento de la bomba de aceite de su monoplaza a tan sólo tres vueltas del final, habría ganado la carrera.
Aun así, a pesar de ser superado por Alain Prost con su Ferrari, Capelli pudo mantener su segunda posición, consiguiendo un grandísimo resultado y estando a punto de dar una sonora campanada.
El hombre que hizo posible este pequeño 'milagro' (el diseñador Adrian Newey) se marchó a lo largo de ese año debido a discordancias con los directivos del quipo.
El inglés se llevó sus ideas a Williams, donde diseñó varios monoplazas campeones del mundo que hicieron que esta escudería dominara casi por completo la década de 1990. Se podría decir que los jefes de Leyton House no tuvieron mucho ojo al dejarle marchar...


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